Historia del Septenario

La devoción Calasancia a la Virgen es tradicional en las Escuelas Pías y se expresa semanalmente por medio del cántico de las “Letanias a Ntra Sra” que se practica en todos sus colegios, por otra parte, la expansión de la Venerable Orden Tercera de Servitas con algunas fundaciones en Aragón, nos lleva a pensar que cuando los Escolapios llegan a Barbastro, coincide con el auge de la devoción a la Virgen de los Dolores que están auspiciando los Servitas, siendo además para ambas órdenes muy importante el apoyo del romano pontífice Benedicto XIII, quien ha bendecido la fundación escolar Barbastrense y por otra parte, ha establecido para toda la Iglesia la celebración de la fiesta dedicada a los “Siete Dolores” después del Domingo de Pasión,

            Será en la naciente primavera de 1728 cuando en la nueva iglesia de las Escuelas Pías, como preparación a la Semana Santa, se celebra el “Septenario a los Dolores de Ntra Sra”. En ella, postrados los hermanos de la Venerable Orden Tercera del Sto Cristo de la Agonía y Ntra Sra de los Dolores de la Venerable Orden Tercera de la Congregación de Servitas,  se unían  repitiendo….”Duélome que traspasada.- Os dejó la profecía.- De Simeón cuando os decía.- Que os heriría la espada, Del dolor ¡Oh madre amada!.............

Las Escuelas Pías a pesar de contar con un espacioso oratorio dedicado a San Lorenzo, tras cincuenta años ha quedado pequeño y se acomete la construcción del templo actual entre 1779 1798, que se lleva a cabo según los planos de Antonio Perallón que son aprobados por la Real Academia de San Fernando, siguiendo el modelo constructivo jesuítico, de planta única, espaciosa, crucero y cúpula semiesférica.

             Entre los años del cambio de siglo 1797-1802, se produce la Desamortización de Godoy, que alcanza los bienes de la Compañía de Jesús, de Hospitales, Hospicios, Casas de Misericordia, Colegios Mayores y Órdenes Religiosas, así como  los bienes de las Hermandades y Cofradías, aunque en este último caso sea más  leve y sin resultados prácticos de consideración, situación que lógicamente enrarece las relaciones entre la administración, el pueblo y la iglesia, estando la jerarquía eclesiástica bastante proclive por la desaparición de las cofradías penitenciales y mas a favor de las cofradías sacramentales, las cuales  puedan estar de alguna forma estrechamente  vinculadas a la parroquia y colaborando con su trabajo, pero son años en los que un rey extranjero dicta la confiscación de rentas y propiedades para el avituallamiento de las tropas, que se alojan en los conventos de los P.P. Paúles, San Francisco, Trinitarios, San Cosme y San Damián, La Misericordia o Amparo y Capuchinos de Ntra. Sra. del Pilar. Todos los conventos han sido suprimidos, el 30 de septiembre de 1809 los Franciscanos dirigen una carta a la ciudad despidiéndose, Solamente los P.P. Escolapios recibieron un trato especial, quedando como profesores  de las nuevas escuelas, donde la Cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores está reconocida canónicamente desde 1815.

El siglo XIX resultó para la ciudad de intensa actividad en todos los términos; en la Década Moderada se busca por parte del Gobierno la firma del Concordato que finalmente se realizará en 1851, Pascual Madoz realiza una nueva Desamortización en 1859 y la Septembrina llega en 1868 cuando la ciudad ha logrado ya un cierto desarrollo comercial como primer centro de mercado y ferial, que le lleva a una economía estable y  mayor crecimiento de la población, la cual ve llegar el 14 de junio de 1896 al nuevo Obispo de la Diócesis D. Casimiro Piñera Naredo que será un ferviente  propulsor del  Septenario de los Dolores de María Santísima Señora Nuestra”, devoción que trasladará después a su nueva Diócesis de Ciudad Real en 1899 y dejará patente en sus publicaciones.

            Los primeros años del siglo XX son de por sí  problemáticos, nuevas modas, costumbres y formas de vida se van apoderando de la población que camina hacia un progreso empujado por la actividad comercial que en la ciudad se desarrolla. Conocemos como en abril de 1931 existe en un gesto anticlerical, que desde luego no existió en 1868, sabemos que durante los años 1933 y 34 se celebra el Septenario en la Parroquia de San Francisco.

            Y  fieles a la cita, solamente interrumpida en los años 1936-39 y `posteriormente durante la Semana de Pasión del 2004 por las obras en la iglesia, los Hermanos Cofrades, la Comunidad Escolapia y los fieles barbastrenses, se unen año tras año, repitiendo…” Duélome que traspasada.- Os dejó la profecía.- De Simeón cuando os decía.- Que os heriría la espada, Del dolor ¡Oh madre amada!.............

            Para de esta forma,  expresar un año más, su sentimiento de condolencia con la Madre Dolorosa.

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